María Jesús Lorenzana asegura que reducir la burocracia es esencial porque “las inversiones no esperan”

  • El presidente de la CEC, Antonio Fontenla, reivindicó la necesidad de reforzar la seguridad jurídica y el consenso en torno a los grandes proyectos industriales y energéticos para consolidar el liderazgo económico de la provincia de A Coruña y de Galicia.
  •  El director general de Sabadell Gallego, Pablo Junceda, puso valor “la resiliencia de las empresas como uno de los grandes activos de nuestro sistema productivo”.

A Coruña, 27 de mayo del 2026.- La conselleira de Economía e Industria de la Xunta de Galicia, María Jesús Lorenzana, fue hoy la invitada de una nueva sesión del ciclo ‘Desayunos Empresariales’ impulsado por la Confederación de Empresarios de La Coruña (CEC), en colaboración con Banco Sabadell. Esta iniciativa tiene como objetivo fomentar un espacio de encuentro y diálogo entre el tejido empresarial de la provincia y las principales voces del ámbito económico, político y social.

El encuentro reunió a representantes institucionales y empresariales para analizar algunos de los principales desafíos y oportunidades que afronta Galicia en ámbitos como la industria, la energía y la atracción de inversiones. En la apertura del acto participaron también el presidente de la CEC, Antonio Fontenla, y el director general de Sabadell Gallego, Pablo Junceda.

En su intervención, Antonio Fontenla subrayó el momento “especialmente relevante” que atraviesa la provincia de A Coruña en materia industrial y energética, marcado por proyectos estratégicos que pueden definir el rumbo económico de las próximas décadas.

En este sentido, hizo referencia expresa a la oportunidad que supondría una implantación industrial tan relevante como la posible fábrica de automóviles y componentes vinculada a MG en Ferrolterra, que “de concretarse, supondría un salto cualitativo en la diversificación industrial del norte de la provincia y tendría un potente efecto de arrastre sobre la cadena de valor del automóvil, la logística y la industria auxiliar”.

Además, Fontenla subrayó el potencial de la provincia como polo de referencia en sectores esenciales para la nueva economía europea como las energías renovables y los combustibles verdes, o la minería. En este ámbito, el presidente de la CEC trasladó la preocupación del tejido empresarial por el impacto de la paralización o ralentización de distintos proyectos eólicos, no solo en el propio sector energético, sino también en la viabilidad de iniciativas industriales que dependían o dependen de esa energía competitiva y sostenible para su desarrollo, así como por la creciente falta de consenso social en torno a determinadas iniciativas industriales y mineras estratégicas. “La seguridad jurídica, el diálogo y una visión compartida resultan imprescindibles para no desaprovechar oportunidades clave para el futuro económico e industrial de Galicia”, señaló.

Asimismo, Fontenla recordó el peso de la provincia coruñesa en la economía gallega, “una fortaleza estructural que la convierte en el principal eje tractor de Galicia y refuerza la necesidad de impulsar políticas que favorezcan la atracción de inversiones, el desarrollo de infraestructuras, el suelo empresarial y la innovación”, destacó.

La resiliencia del tejido empresarial, un gran activo

Por su parte, durante su intervención para presentar a la invitada en este Foro, Pablo Junceda, director general de Sabadell Gallego quiso poner en valor la resiliencia de las empresas frente a la incertidumbre de la coyuntura global actual: “Cada día, a primera hora, el tejido empresarial vuelve a abrir sus puertas, manteniendo el pulso de la economía incluso en escenarios complejos. Esa capacidad de continuidad es, en sí misma, uno de los grandes activos de nuestro sistema productivo”.

Junceda recordó que “la vocación empresarial no se limita a la obtención de beneficio, sino que cumple una función social de primer orden, al generar empleo, riqueza y bienestar”. Por ello, aseguró que “es clave que las administraciones públicas sigan impulsando la creación de empresas en entornos de seguridad jurídica, estabilidad y confianza, favoreciendo así el desarrollo económico de Galicia”. En este camino, mostró su confianza en las perspectivas de nuestra Comunidad: “Galicia es actualmente una tierra de grandes oportunidades, con el valor añadido de sectores industriales consolidados; un marco político estable; y un entorno envidiable, donde es perfectamente compatible el crecimiento económico y con el bienestar sostenible en el que se incluye la necesidad de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer a las generaciones futuras”.

Velocidad y capacidad de atracción de inversiones

En el marco de este encuentro, María Jesús Lorenzana abordó los principales retos y oportunidades de la economía gallega, con especial atención al desarrollo industrial, la transición energética y la captación de nuevas inversiones estratégicas para Galicia.

En este ámbito, resaltó la necesidad de reducir tiempos y burocracia en la administración porque “las inversiones no esperan, compiten entre territorios”. “No facilitarlo es elegir que esa oportunidad marche a otro lugar, y Galicia no puede permitirse eso», manifestó.

Lorenzana insistió en que el contexto actual exige “velocidad, capacidad de atracción de inversiones y administraciones que no sean un obstáculo”, dijo, para apelar a la necesidad de saber “crear condiciones, acompañar, dar certezas y reducir tiempos”. “Tenemos que entender que, cuando una empresa decide invertir, el tiempo no es un detalle administrativo, es una variable estratégica”, añadió.

Destacó, así, a la importancia de garantizar “energía accesible, estable y con infraestructura suficiente” porque, si no, “no hay industria posible”. A día de hoy, prosiguió, “España no está preparada para atender el numerosísimo grupo de proyectos industriales súper consumidores de energía que están queriendo instalarse en nuestro territorio, -dijo-. Y lo que es peor, la red de transporte no está capacitada para evacuar toda la energía que vamos a ser capaces de producir con las renovables”.

Al respecto, señaló que Galicia está bien posicionada, pero censuró que en el contexto actual la transición energética se convierta en un dogma. “Europa no puede ganar la batalla del clima perdiendo su base industrial. Y Galicia no puede aceptar un modelo de transición que la deje fuera de juego”.

En relación también con la energía, apuntó que Galicia tiene 18 de las 34 materias primas críticas que la Unión Europea identificó como prioritarias y viene de presentar un plan minero que supone la puesta en valor de unos 7.000 millones de euros en recursos naturales. “Si algo puede parar esos proyectos no va a ser ni la falta de exigencia ambiental por parte de la Xunta ni la falta de las mejores técnicas disponibles por parte promotores, sino que puede ser la desinformación o la mala información a la ciudadanía”. En este contexto, destacó la necesidad de dar a conocer, entre otras cosas, que los proyectos van a tener que repercutir en la población una parte de sus beneficios, porque si no, “no van a salir”, aseguró. “Esa es la única forma de luchar contra esa corriente ideológica instalada en partidos y organizaciones”.

Entre otras de las condiciones que las administraciones deben garantizar para captar inversiones, se refirió al suelo industrial “rápido, accesible y flexible en las condiciones de adquisición”. Según precisó, hoy por hoy la Xunta tiene en marcha, en distintas fases de tramitación, 12 millones de metros cuadrados de suelo público empresarial de cara al 2030, con una inversión de 440 millones de euros; 4 millones en la provincia de A Coruña. “Es más que el total que lleva desarrollado Xestur desde los años 80 cuando se creó”, destacó.

Lorenzana concluyó destacando, finalmente, la importancia de dar acompañamiento a las empresas que quieren invertir, algo que la Xunta hace a través de la Oficina Económica de Galicia. En este contexto, indicó que la Administración autonómica tiene ya 15 Proyectos Industriales Estratégicos (PIE) en tramitación (12 en la provincia de A Coruña), en ámbitos como el hidrógeno verde, la descarbonización, la economía circular, los centros de datos, la automoción o la defensa. Casi 1.500 millones de euros de inversión potencial y más de 1.400 empleos directos.

“Tan malo es el negacionismo industrial de determinadas organizaciones como la crítica ligera, sin base alguna, inventada o desinformada, que no reconoce los avances logrados, quizás por ignorancia, quizás por desconocimiento”, aseveró. “Lo que nos falta no son recursos, lo que nos falta es ambición colectiva, creernos que podemos jugar en primera división, dejar de mirar cómo otros toman posiciones y empezar a tomar las nuestras”, dijo.

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